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martes, 10 de marzo de 2015

Curso de Cocina

El sábado empecé un curso de cocina macrobiótica. Aprendimos a hacer un plato balanceado que consta de arroz yamaní, porotos aduki y ensalada de repollo y radicheta escaldada. Pero lo mejor fue el postre: manzanas con coulis de ciruelas.

¿Qué necesitás para hacer esta exquisitez?
1. Una manzana red deliciosa por comensal
2. Ciruelas disecadas con carozo
3. Almendras 
4. Coco rallado

¿Cómo prepararlas?

Hacé cuatro cortes en la parte superior de cada manzana. Cocinalas al vapor (enteras) hasta que la piel se haya arrugado

Por otro lado, hidratá las ciruelas como mínimo una hora. Luego licualas, junto con una parte del jugo. También podés usar la minipymer. No pongas demasiado líquido para lograr la consistencia del coulis. Tiene que quedar similar a un charlotte. Si hace falta, le vas agregando agua de a poquito. 

Colocá en un plato una manzana, decorá con el coulis por encima y agregale las almendras, tostadas y picadas, y el coco rallado

¡Voilá! Tenés un postre super rico. ¿Lo mejor? ¡No lleva ni una gota de azúcar!

domingo, 1 de marzo de 2015

¿Qué es la macrobiótica?

Voy a intentar explicar brevemente en qué consiste esta disciplina. Está fundada en la medicina china sobre la filosofía del ying y el yang. No toman en cuenta sólo los valores nutricionales de los alimentos (vitaminas, minerales, proteínas), sino también sus valores vibracionales


Como explica Perla Palacci en Macrobiótica para todos, "Desde este punto de vista, nosotros recibimos vibraciones externamente a través de rayos cósmicos, solares, lunares, ondas sonoras, temperatura, humedad, las vibraciones de otras personas, de la música, los colores, etc. Internamente, las recibimos por medio de los alimentos, líquidos y sólidos". 

Cada alimento tiene más energía yin o más energía yang. El objetivo es encontrar el equilibrio. Este se logra a través de la siguiente combinación en la dieta cotidiana: 50% de cereales, 20% de vegetales, 15% de proteínas, 10% sopas, 5% postres. 

La macrobiótica nació de la mano de George Ohsawa en Japón y se popularizó en Occidente gracias a su discípulo Michio Kushi. En su libro, Palacci expone los principios de esta tradición culinaria y junto con numerosas recetas. 



Me encuentro en fase exploratoria aún, pero poco a poco voy descubriendo nuevas preparaciones. Una imperdible es la pizza de trigo de burgol.

1- Primero hay que lavarlo bien y ponerlo a cocinar con doble medida de agua. Una vez que hierve, bajá el fuego y seguí cocinando con difusor hasta que ya no veas el líquido.

2- Luego mezclá con cebolla cortada chiquita y salteada, más perejil. Con eso formás la masa. Colocala sobre una pizzera con aceite.

3- Por otro lado, desmenuzá media horma de tofu (ojo que sea orgánico!) en un bowl, junto con 1/4 de taza de agua y una cucharadita de orégano. Pasalo por la minipymer hasta que te quede una suerte de crema. Después volcalo sobre la masa. Al horno unos 15 minutos ¡y listo!




viernes, 20 de febrero de 2015

Comer en el trabajo: la vianda

Almorzar en el trabajo siempre es un tema. A pesar de que cada vez hay más restaurantes de comida "natural", comer afuera todos los días es muy difícil. Especialmente para el bolsillo. Por eso, la mejor opción es llevarse una vianda.

En general, al preparar la cena dejo un sobrante para comer al día siguiente en la oficina. También tengo un stash de hamburguesas de lentejas, de mijo, milanesas de soja y bocaditos de espinaca en mi freezer. Pero con la macrobiótica me encontré con algunos problemas:

1) No se puede calentar la comida en el microondas porque rompe las moléculas de los alimentos y entonces ya no absorbemos los nutrientes. Así que saldré a buscar un termo o vianda térmica para que la comida se mantenga caliente. Sí, ¡como en la primaria! En Mercadolibre hay algunas muy lindas que parecen un bolsito y suman en cualquier outfit.


Fuente: Mercadolibre
2) Cocinar el día anterior pensando en que tengo que combinar siempre un cereal (arroz yamaní integral, mijo, trigo de burgol, entre otros), verduras (salteadas, escaldadas, hervidas, a piaccere) y proteínas (lentejas, soja, tofu, pescado, porotos aduki). Además, tener presente que si voy a comer proteínas esa noche, evitarlas al mediodía.

3) Llevar pescado a la oficina es un suicidio. No sólo que tus compañeros te van a odiar de por vida por el olor si no que, además, no sé cuánto tiempo aguanta en la vianda térmica fuera de la heladera, especialmente en verano. Además, muchas veces en casa nos gusta cocinar pescado a la noche y compartirlo (en otro post hablaré del tema de la socialización y cómo ajustar tu dieta y la comida de tu pareja, tu familia, etc.). Así que este punto lo tomo con pinzas.


Hoy mi vianda consiste en hamburguesa de lentejas + verduras al wok + trigo de burgol y en estos días veremos cómo me resulta la vianda.

¿Vos te llevás la comida al trabajo? ¿Qué cocinás?